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Violación de los Derechos Humanos

Entendemos por cultura de los derechos humanos las actitudes ético-políticas que se impulsan desde el Estado y la Sociedad para aplicar las ...



Entendemos por cultura de los derechos humanos las actitudes ético-políticas que se impulsan desde el Estado y la Sociedad para aplicar las tres generaciones de derechos humanos en la estabilización de la convivencia política, social y cultural entre los ciudadanos. Por derechos humanos de las culturas entendemos los derechos de los colectivos sociales diferenciados (pueblos indígenas, comunidades negras, poblaciones transeúntes y emigrantes) a preservar su identidad, autonomía y paz. Mientras que la cultura de los derechos es marcadamente regulatoria por su intencionalidad, los derechos humanos de las culturas son decididamente emancipatorios por su calidad diversa.




Orígenes y evolución histórica

Los derechos humanos no son un invento moderno. El deseo de un mundo más justo, más libre y más solidario ha sido una aspiración común desde que existe el ser humano.

Las primeras noticias documentadas aparecen en el código de Hammurabi y en el Libro de los Muertos egipcio.


Más tarde, la cultura griega supuso un avance substancial, estableciendo el nacimiento de la democracia y un nuevo concepto de la dignidad humana.

Al mismo tiempo, el pueblo judío, y en especial sus profetas, hacen relevantes declaraciones que exhortan a los poderosos a actuar con justicia.

De otra zona geográfica, pero de la misma época, contamos con la importante contribución de Confucio, y un poco más tarde de Buda, con los que comenzó también a cambiar la mentalidad y la práctica social del lejano oriente.

En los primeros años después de cristo, se produce otro salto cualitativo con los estoicos y los cristianos. Continuando con la tradición griega, se insiste y se profundiza más en la idea de dignidad e igualdad de los seres humanos.

En la Edad Media (año 610) Mahoma empieza a divulgar el Islam, lo cual supone humanizar las costumbres de las sociedades del Norte de África. En Europa, en el Renacimiento, período durante el que se insiste en la dignidad del ser humano como centro de su pensamiento, se profundiza en el problema de la libertad religiosa y política y se consigue el reconocimiento oficial de la tolerancia como principio básico de la convivencia política y religiosa.

El descubrimiento de América en 1492, aunque comportó grandes abusos y explotaciones para los indígenas, supuso también motivo de reflexión sobre algunos aspectos, con las aportaciones de Fray Bartolomé de las Casas, o las propias Leyes de Indias. Esto, sin olvidar que la preocupación por los derechos de las personas estaba también presente en las culturas precolombinas.

Tras un difícil siglo XVII en Europa, durante el cual se deterioraron de forma importante las condiciones de vida en el continente, aparecieron los ilustrados, los cuales posibilitaron que a finales del siglo XVIII (en 1789), se proclamase en París la Declaración de los derechos del Hombre y del Ciudadano, un logro fundamental en la larga evolución de las reivindicaciones de los derechos humanos.

Como resumen de este largo período, desde la más remota antigüedad hasta el siglo XVIII, podemos decir que todas las culturas, en todos los continentes, han sentido la necesidad, y la han desarrollado de diferentes maneras, de dedicar un interés progresivamente creciente a los derechos las personas.


Principales violaciones de los Derechos Humanos

Las violaciones de los derechos humanos se producen en todo el mundo. Son muchos los temas a tratar, entre las principales violaciones de los derechos humanos podemos destacar:

La violencia sexual contra la mujer

La violencia contra la niñez

La privación de libertad

El reclutamiento forzoso ilegal

La denegación de justicia

La libertad de expresión

Las violaciones a los derechos de existencia, integridad e identidad cultural de los pueblos indígenas

El desplazamiento forzoso

Las masacres

El genocidio



LA TORTURA


Definición

Entendemos por tortura cualquier acto por el cual un representante de la autoridad (o alguien instigado por ella) infringe intencionadamente a otra persona dolor o sufrimiento intenso, ya sea físico o mental, a fin de obtener de él o de una tercera persona informaciones o una confesión; o bien para castigarle por un acto que ha cometido o que se sospecha que haya podido cometer; o bien para intimidarle a él o a otras personas.

No incluye el dolor o sufrimiento procedente, inherente o propio de sanciones legítimas si se ajustan a las Reglas Mínimas Legales para el Tratamiento de los Presos.

Sin embargo cuando el trato cruel, inhumano o degradante está realizado por agentes no estatales, es decir, en el ámbito privado, los estados no están exentos de responsabilidad, puesto que deben poner todos los medios a su alcance pare prevenirlos y evitarlos así como para proteger a las víctimas potenciales. Cuando esto no sucede, cuando se produce inacción o desatención de sus responsabilidades por parte de un gobierno, éste es igualmente responsable.

Consecuencias

Las repercusiones de la tortura van mucho más allá del sufrimiento de la víctima. Las consecuencias en la familia inmediata, en la comunidad y en la sociedad en su conjunto son profundas y duraderas. Para muchos de los supervivientes las secuelas más graves son las psicológicas. Muchos de ellos viven obsesionados por profundos sentimientos de culpabilidad y vergüenza: culpabilidad porque han sobrevivido mientras que otros no lo hicieron, y vergüenza porque la información que proporcionaron al ser torturados pudo perjudicar a sus amigos.

La tortura siempre deja secuelas, físicas o psíquicas y en muchos casos irrecuperables. Dejan a la víctima marcada para siempre y mucho más a aquellos que son más débiles, los niños, o los inocentes. También en muchos casos produce la muerte, bien de forma premeditada o como “un error de cálculo”. Este tipo de actos envilece tanto al torturador como a la sociedad que lo permite. Por otra parte, los métodos de tortura son cada vez más sofisticados (corrientes eléctricas, drogas…) de manera que cada vez dejan menos huella. Esto que en principio es muy negativo también indica que cada vez es una práctica más denunciada y repudiada. Esto es esperanzador en el sentido de que una repulsa social completa es un factor fundamental para la erradicación total de la tortura.


Las víctimas

Los miembros de grupos vulnerables como las minorías étnicas y sexuales.

Los refugiados y solicitantes de asilo.

Los inmigrantes.

Los presuntos delincuentes comunes y los presos.

Las personas marginadas social y económicamente.

La población atrapada en conflictos armados.

Un gran grupo, como en el resto de las violaciones de los Derechos Humanos, lo representan los opositores políticos, los dirigentes campesinos o sindicales, personas que piden mayor libertad o mejores condiciones de vida.

Un segundo grupo lo constituyen las personas cuya religión, etnia, idioma, etc. “molestan” a los que detentan el poder. A veces se tortura a los hijos, esposas, padres de los perseguidos, bien para obtener una confesión o bien como represalia por no encontrar el verdadero objetivo.

El último grupo lo constituyen personas que no han hecho nada, amigos o familiares de personas consideradas peligrosas, niños abandonados, pobres, mendigos…

Casos de tortura

“Muchas personas habían huido de Bulohawo antes de que llegaran las fuerzas del General Aideed. Los que quedaron eran en su mayoría ancianos, mujeres y niños. Vigente con la lengua cortada o con los brazos y piernas mutiladas abandonados a su suerte. Arrojaron a los niños y ancianos bidones de aceite hirviendo, agua y sal. Violaron en grupo a las mujeres y les clavaron la bayoneta en la vagina. Abrieron en canal el vientre de las mujeres embarazadas”.

Relato de un superviviente de una matanza en Somalia a manos del general Aideed.

La abolición de la tortura

A partir de la segunda mitas del siglo XVII los Estados comenzaron a abolir la tortura. Este proceso se debió fundamentalmente a la ilustración, a la exaltación de la Naturaleza y del Hombre como ser bueno. Los seres humanos, libres, pueden rebelarse contra su bondad y cometer todo tipo de delitos, pero el deber de los Estados no es el de transgredir también ellos el orden natural, sino preservarlo. Algunos fragmentos de Beccaria en su Tratado de los delitos y las penas, nos da una imagen de su pensamiento: “El delito está probado o no. Si lo está, es terrible atormentar a un inocente”.




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